lunes, 13 de abril de 2026

Estoy contigo

 

Tal vez en los pensamientos del silencio, en la madrugada de tu recuerdo, en las mañanas que anuncian las verdades, sé que ahora te extraño porque te nombran mis palabras y te quedas en mis sueños, para mirarte lejos y para recordarte cerca.

Y así, en la imaginación de mi gran deseo, me veo tomar un café contigo al compás de la alegre melodía de un piano, con la música de tu sonrisa, y en aquella búsqueda de la verdad de tus ojos almendrados, te musito, cierto, al oído y te exclamo: ¡Te amo!

Pero tú te quedaste a mi lado, sorprendida por tal osado atrevimiento, y te preguntaba yo apurado el porqué de tu encandilada sorpresa, si ya sabías de mis intenciones, de mis sabias propuestas, y hoy, como si no supieras, me respondes a tientas.

—“Si tú sabes que te amo, ¿por qué me declaras tu curiosidad tan sencilla e invades mi paz si estoy segura a quién he conocido?” —me dijiste.

Entonces  yo, avergonzado de mi gran ignorancia descubierta, besé tus labios para que así vendaras mi corazón ardido y no te preguntara otra vez, el porqué estoy contigo.

Roque Puell López - Lavalle

 


 


lunes, 21 de noviembre de 2016

Nobles apariencias


Parecían ser ellos la oportunidad encontrada y sin importarles tanto, se rindieron sin enfado a las circunstancias. El que se ocultaran siempre en la oscuridad para alimentar sus ansias, parecía confirmarlo. Era un secreto a voces  que su unión se diera por comenzada. Pero son las desventuras y los trompicones que se juntan siempre, más si se trata de consumar lo que antes estuvo pensado. Se buscaba también lo que no se había disfrutado en mundos dispares que no se habían encontrado. 

Cuando los deseos del corazón descansan en los encuentros furtivos, se sabe lo que anhela la fuerza de la pasión en medio del torbellino. Las noches fueron testigo del encuentro, las palabras que se dijeron fueron las que nunca se encontraron y las lisonjas solo vivieron el momento. Pero el devenir de las miradas, no garantiza el hecho consumado. Unos confunden el amor con la mortaja, otros el deseo con las fantasías de grabdeza pero ninguno la dicha que une el sublime sentimiento.  

Solamente que algunos se ilusionan y los otros ya están muertos. No conocen el amor y simplemente lo condenan. Y la fe que todo lo cree y todo lo soporta, solamente alimenta las esperanzas de que alguna vez todo cambie pero nada es más incierto. Cuando el cauce de un río crece y está llamado a ser inconstante, nada lo detiene, nada bueno es importante. Solo sabe ser como el yugo de los bueyes, unidos en una dirección, en un solo surco, en un destino directo al matadero. 

Y el tiempo pasa y los desencuentros de uno se van forjando en el otro. Las ilusiones van cambiando en pretextos, los deseos en negaciones, tal vez porque la esperanza se acaba cuando termina el hechizo que alguna vez fue suficiente. No hay otro camino, no hay otra algarabía, el cariño se encuentra con la indiferencia y esta se enfrenta con la obligación de decir que fue ultrajada. ¡¡Tremenda la indecencia!!

No valen las palabras, no hay respeto en las acciones, mientras más se espera, más se ignora porque mientras más se sufre, es más la discordia. Lo que un día fue bello el ahora, hoy se pierde en nostalgias y amarguras. Entonces, ¿Por qué tantas ilusiones? ¿Por qué se soñó en la esperanza? ¿No era mejor vivir el momento? Recién supieron una verdad oculta. En el uno yacía la mentira escondida y en el otro, descubrir el ídolo roto. 

Pequeños fueron los secretos y grandes crecieron los desencantos. Aparecieron las palabras ociosas que se hicieron realidad, florecieron las falsedades disfrazadas de la verdad, nada quedó en el lecho, solo el inmenso vacío de una tremenda soledad. 

Por eso, así como la muerte no discrimina, así el ser humano recorre el camino del barquero que lleva su cuerpo finalmente por el lago del más allá. Entonces los que fueron la estrella, recorrieron las palabras del pasado o quizá las ilusiones de los deseos truncados. Pero menos que eso, solo fue la desazón por los tiempos no terminados. No pensaron que
 todo esto llegó incluso a sus viejos amigos pues a muchos de ellos, jamás volverían a encontrarlos. 

A fin de cuentas, solo fueron las mentiras habladas que lucieron bien presentadas. Tal vez unas fueron dichas con mucha elocuencia, pero otras, fueron sencillamente, nobles apariencias... 


Roque Puell López - Lavalle

Clic: https://www.youtube.com/watch?v=5mnX03n0mNwos 

sábado, 19 de noviembre de 2016

Volare..













pensarlo dos veces más si uno lo hace en una avioneta pequeña para 4 pasajeros dos veces más si uno lo hace en una avioneta pequeña para 4 pasajeros
Roque Puell López Lavalle

lunes, 26 de septiembre de 2016

Mis cálidos sentimientos



Iba yo caminado por la orilla del mar admirando la inmensidad del cielo. Está de color gris como el domingo pasado pero hoy que lo miro, se encuentra así desde las primeras horas. La niebla que cubría el malecób, se hacía presente también y con el frío que calaba mi ser a cada instante, se escuchaba el ulular del viento... ¡Qué clima tan espantoso! 

Pero como si fuera ayer, me acordé de tu nombre. Eran tal vez los recuerdos que marcaban nuestras fronteras, los que nos hacía flamear la ingratitud de sus banderas y que buscaban los destinos inciertos pero convertidos ahora, en solo cenizas. ¿Fueron los afectos y el amor que me prodigabas? No lo sé. Quizá son los que no tuvieron sosiego o fueron mis besos que nunca tuvieron respiro, no lo entiendo. Yo solo sabía que esos enredos, solamente los guardaba tu corazón.

¿Te darías cuenta que de esa manera el amor regresaría a nisotros por siempre? ¿Sería el mar que nos traería esperanzas aun cuando no viviéramos? Tú lo esperarías impaciente en el fragor de la tormenta pero yo, ya no creo esas cosas porque aquel me hizo entender que en un tiempo no muy lejano, no dejaría inconcluso el interés de poder verte.

Pero tú buscaste en la soledad de tu vida, la verdad del conocimiento y en las arenas del saber se encontraron las pisadas de tu largo peregrinaje por el camino de las fábulas. Falso resultó el interés por tu modo de pensar y por las reliquias abiertas de los ingenuos que intentaron ir sin corazón, al cielo. Vano fue también buscar entre los muertos la vida y el amor de un jilguero porque es imposible encontrarlo en la lógica y en el destierro..

Fue entonces que volaste como la gaviota para buscar el sustento y recobrar así tu conocido arrobamiento. Pero no te diste cuenta o no quisiste oír al portento que en las idas del tiempo, ya no encontrarías más a tu vida y a tu momento. Tampoco verás a mis sombras que te asustaban como un carcelero y ni aún siquiera mis cálidos sentimientos. ¡Piénsalo otra vez!

Roque Puell López - Lavalle

martes, 24 de diciembre de 2013

jueves, 8 de julio de 2010